¿Qué siente un nadador en las 24 horas previas?

06:30h. Me levanto y protocolo habitual, ducha, vestimenta del equipo español RFEN y preparación de la bolsa (ordenador, cámara, balañor, chanclas) para ir a la piscina a trabajar.

07:00h. Desayuno abundante: Leche, zumo, fruta, cereales,… El comedor está lleno de nadadores que tienen pruebas por la mañana. Ambientazo.

07:30h. De camino a la piscina: Miro por la ventana. Muchos coches (en China son muy locos conduciendo). Pienso ya en la prueba de mañana, en esa enorme piscina. Tengo cierto cosquilleo

07:55h. Llegamos a piscina con otros nadadores, técnicos y staff de otros países. Nos mezclamos en el autobus a diario holandeses, australianos, suizos, serbios, brasileños,… todo muy deportivo.

08:05h. Entro por la zona de calentamiento, donde “España” tiene su ´chiringuito´ para los masajes y descanso de nadadores. Mi trabajo no está ahí -eso es para profesionales (en este caso la Peris, Mireia y Judit), mi trabajo está en la tribuna de prensa. Está el aire de la piscina fuerte y empiezo a toser. Por primera vez, mi subconsciente piensa que me voy a poner malo y no voy a poder nadar. (Paranoia).

10:30h. Ahora resulta que el estómago está inquieto. Dos semanas de comida china -exactamente la misma que nuestros mundialistas- puede pasar factura, pero es un buen hotel y no hay peligro.

11:30h. Después de ver nadar a nuestras compatriotas me voy al waterpolo. Pienso que no puedo correr entre piscina y piscina, no sea que me caiga y… “no pueda nadar mañana”, frase que se repite en mi cabeza como un martillo pilón.

12:30h. Salgo de la piscina de waterpolo y voy a coger el autocar. Diré que las temperaturas de 20-22 grados por el aire acondicionado se convierten en un bofetón de calor en la calle de 36-38 grados. Esto le tiene que sentar fatal a un nadador. Pienso, con cierto tono de victimismo.

12:55h. Llego al hotel de concentración de la selección española. Me encuentro a varios deportistas y me voy a cambiar para ponerme el bañador y suavizar en la piscina del hotel.

13:30h. Me encuentro suavizando a la selección española masculina de waterpolo. ¡Qué cuerpazos! Veo el mío y siento algo de vergüenza. Pero me voy arriba y digo: Yo, a mi manera, también voy a presentar a España…

14,15h. Voy a comer. Me fijo en lo que comen Aschwin o Melqui, nuestros dos figuras de las corcheras. Me tomo mi ensalada, mi pasta, mi arroz y mi pollo. Luego fruta, pero caigo en la tentación y me tomo un helado con sirope de chocolate. Sé que el sirope me va a restar dos décimas por lo menos, pero bueno…

15:30h. Me voy a descansar a la habitación. Estoy tan cansado que duermo la siesta un rato. Me viene un flash de cómo será la carrera, pero estoy tan roto de ´currar´ que enseguida me olvido de gaitas.

16:30h. Otra vez en autocar a la piscina. ¡También está así todo el día Phelps, eh! No te creas que tiene un chófer que le lleva en limusina. El otro día nos le encontramos tirado en la parada del bus a las ¡10h de la noche! y nos hicimos fotos con él, con ´Miguelito´, como le llamamos los españoles. Es un tipo entrañable y pienso que en mi vida veré a un deportista de su categoría. Es inigualable. Algunos chinos le pitan. Yo le tego en un pedestal, lo reconozco.

17:00h. A la piscina a trabajar. Saco mi portátil, mis cámaras y nada, a contarte la jornada del Mundial desde esta web. Después bajo a zona mixta y me ve Merche Peris, que acababa de pulverizar el récord de España con segunda mejor marca mundial del año en 50 espalda, y me dice: “¡Ya era hora de que te veamos el pelo!” Echamos unas risas, he bajado a darle un beso y a que los periodistas hablen con ella (mi sitio está en la grada de prensa). Estoy feliz porque sé que en esta jornada se va a hablar mucho y bien en los Medios de la Peris. Y ese es uno de los grandes objetivos de mi trabajo.

19:30h. Con la piscina medio vacía, sigo escribiendo pero miro de reojo y me veo ahí abajo, en la calle 4, al día siguiente, pensando cuál será la mejor estrategia de carrera. Me agobio de nuevo y me entra como un reflejo en el estómago. Se me pasará, digo yo.

21:00h. Atendiendo a periodistas y compañía me vulevo en el autocar sólo al hotel. Un nadadior profesional ha tenido ya cena, masaje,un poquito de conexión con su gente de España. Yo no he cenado aún (soy el último que llega al hotel a diario de la delegación española) . Ceno, pero no me tomo nada picante porque estos chinos son terribles con eso. Un nadador tiene que vigilar muy bien lo que come, y yo tengo que hacer lo mismo que ellos: Ensalada, arroz y… tarta (es que hay un cumpleaños y me han encasquetado un trozo). Nadie me toma en serio: Sólo Mireia, Duane, Melqui y dos o tres más. Va por ellos.

22:30h. Ya estoy en la habitación escribiendo estas líneas. Cuando me levante, seis horas después nadaré en el Oriental Sports Center de Shanghai. Está claro que no habrá 10.000 personas en las gradas (¡qué horror!) pero entre los que se quedan y organización lo mismo hay 300 curiosos que se echan unas risas a mi costa.

23:30h Tengo que irme a la cama ya, que estoy durmiendo una media de 4 a 6 horas en este Mundial. No es vida… para un deportista. Perp, repito, yo soy periodista. Por cierto, me he dejado las gafas en la piscina del hotel. ¡Que desastre! Si tuviera directoe técnico me habría dicho cuatro cosas, con razón.

00:00h Mi último pensamiento del día antes de la final de mañana, mirando el gorro de España que tengo a mi lado, es para los nadadores españoles. Es mi pequeño homenaje a ellos por el orgullo que siento de convivir con ellos (viaje, hotel, comedor…), mi agradecimiento a la RFEn por su confianza en mi trabajo a 13.000 kms de España, a los periodistas españoles desplazados,… Y una última cosa, pienso en mi familia. Y me da ánimos saber que están bien. Cuando Merche se tire mañana a su final, seguro que habrá pensado en su gente, como yo. Es la parte emocional del nadador, tan importante. A mi mujer y a mis hijos, un beso. Mañana voy a nadar… ¡y aún no tengo táctica! Bueno, lo pensaré en el autobús.

Buenas noches, tardes en España. Mañana te cuento mis horas previas a la competición aqué en Shanghai. ¡Que me tenga que venir a China a nadar yendo como voy todos los días al M-86! Manda carallo, como diría aquél…

 

Fuente: RFEN

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